Leonor. El amor verdadero nunca muere
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CAPITULO I: La primera noche en el Valle
Leonor había regresado de su largo viaje, un viaje que se había extendido más de la cuenta.
ese 6 de noviembre del 94 había tomado sus maletas y junto a su madre Estella y su hermano Biagio partieron de Alessandría, tomaron uno de esos trenes que ella nunca había querido tomar pues las distancias que recorrian eran inmensas, no sabía si sería capaz de regresar a su hogar por si sola, el único hogar que había conocido, ese donde pasó tantas alegrias y tantas tristezas, su hogar que estaba empapado por las aguas del rio Tanaro, el río que la había visto crecer, ese que la inspiraba a componer canciones hermosas a mitad de la noche, el rio que consideraba su mejor amigo le había jugado sucio y la había sacado de su casa a media noche sin saber a donde se dirigían y luego de unas cuantas horas que parecieron ser eternas y un sueño tan profundo causado por el cansancio y la desesperación, su madre la había despertado, era hora de bajarse -Leo, ya llegamos... estamos en el Valle- abrió sus ojos y sin saber bien lo que hacia se levantó y caminó tomada de la mano de su madre, al salir del tren sintió una brisa fría en su rostro que la hizo despertar por completo y comprendió que su casa había quedado muy lejos ya, caminaron y entre la gente Leonor podía escuchar a las personas hablando en diferentes idiomas, todos parecían enormemente diferentes, algunos le sonreían al darse cuenta en la manera que Leonor se les quedaba viendo, la curiosidad siempre fue algo característico en ella.
al fin llegaron a la salida de la estación y su madre buscó uno de esos pequeños restaurantes donde no hay mucha gente para que pudieran comer algo y poder hablar por teléfono, entraron a uno que se encontraba en la esquina de una calle propiamente iluminada, hacía más frío que cuando bajaron del tren y entrar al restaurante fue un gran alivio, no era nada elegante pero era complaciente, se sentaron en una de las mesas del fondo y Estella pidió unos sandwiches y bebidas calientes luego les dijo que iria a llamar a la tía Chloris para decirle que ya estaban en Aosta, a los pocos minutos Estaella estaba de regreso en la mesa y vio a cada uno de sus hijos y les dijo -no se preocupen, estaremos aquí solo un par de días, no es seguro para ustedes estar en Alessandría con este clima, además se la van a pasar muy bien con los hijos de Chloris y Dustin, ahora coman algo que en unos momentos vienen por nosotros y el viaje ha sido largo-- Leonor comió su sandwich y sintió que había sido de las mejores comidas que había tenido en días, no era porque su madre no los alimentara, porque si lo hacía y a veces en cantidades extremas, sino que por primera vez después de haber salido de su casa tan inesperadamente obtuvo una respuesta clara y fue un alivio poder comer sabiendo que estarían bien.
luego de haber tendo una platica muy extensa con su hermano llena de hipótesis acerca de por qué el señor que estaba sentado en el bar frente a ellos estaba tan gordo, Leonor escuchó una voz agradablemente familiar diciendo desde la puerta hasta el lugar donde ellos estaban - Estella!!! querida Estella! ha pasado tanto tiempo! estás hermosa como siempre, dame un abrazo! Estella ven aca y dame un abrazo!!-- Chloris era una mujer alta y particularmente delgada, su rostro era muy agradable y tenía una sonrisa increiblemente cautivante, sus ojos grises reflejaban una tristeza tierna que era opacada por su manera de ser tan alegre y vivaz, y combinaban perfectamente con su cabello ribio rizado, era la mejor amiga de Estella, desde que se habían conocido en el instituto de señoritas en Francia, Estella la encontraba fascinante ya que Chloris era Alemana al igual que su padre al que nunca pudo conocer. Luego de abrazos y besos Chloris dijo -creo que es hora de ir a casa, Dustin está afuera esperando en el auto- pagaron la cuenta, tomaron sos maletas y salieron, Leonor vio estacionado bajo el faro que iluminaba aquella esquina un auto negro donde un hombre de semblante muy serio aguardaba, este vio que iban saliendo del restaurante y de la manera menos esperada les dio una sonrisa llena de simpatía y luego dijo, casi gritando y en un tono alegre -LEO!!! princesita!- Leonor se sintió tan alegre de escuchar estas palabras, esta voz, salió corriendo hasta el auto y Dustin salió de él, notablemente alto, un poco más que su esposa, tomó a Leonor en sus brazos la elevó hasta que estuvo al nivel de su rostro, le dio un beso en la mejilla y la abrazó -cómo has crecido, hace un año que te dejé en Alessandría del tamaño de un ratoncito y mírate ahora!- -sigo siendo una princesa- -claro! siempre serás una princesa- Dustin saludó a Estella y a Biagio muy contento - no tienen idea de lo feliz que estoy que se queden con nosotros, ya los extrañábamos- condujeron por largo rato, Leonor podía ver desde la ventana del auto varias montañas y campos muy extensos que la hacían recordar a Alessandría sin saber que pronto se olvidaría de ella.
Al llegar a casa de Chloris y Dustin fueron dirigidos hacia sus habitaciones para desempacar y luego se reunieron el el comedor para conversar un poco, ahi Leonor volvió a encontrarse con Federico, hijo mayor de Chloris y Dustin y Rocco su hermano menor. Federico tenia 16 años, era bastante atractivo con aires de autoritario tienia un porte bastante elegante, era muy inteligente y le gustaba dar su opinión en cualquier tema, se había hecho muy buen amigo de Leonor cuando su familia vivió en Alessandría tres años antes, al principió Leonor no lo soportaba porque le parecía arrogante pero mientras más lo iba conociendo más le agradaba y se identificaba con él, Federico siempre trataba de estar en paz sin que otras cosas lo perjudicaran y encontró esto solamente en una persona, Leonor, fue muy doloroso para ambos tener que separarse hace un año cuando el padre de Federico obtuvo un trabajo en en Valle de Aosta que era imposible de rechazar, muchas de las canciones que Leonor había escrito frente al río Tanaro estaban inspiradas en este muchacho de piel blanca y ojos azules.
Fue increible volver a verlo después de un año sin saber mucho de él, al principio tuvieron mucho miedo de acercarse así que para saludarse lo hicieron poco a poco y cuando por fin estuvieron cerca se abrazaron muy fuerte, Federico le susurró a Leonor al oido, sin que nadie más pudiera oir -no tienes idea de cómo te extrañé- cuando se separaron se tomaron de las manos y los ojos de Leonor le dijeron a Federico que ella siempre pensaba en él.
En el comedor luego de haber hablado mucho tiempo y escuchado anécdotas de todo el año que no se habían visto el cansancio invadió a los adultos asi que Estella, Chloris y Dustin fueron a sus habitaciones, Biagio y Rocco ya habían cedido al sueño hace mucho tiempo. pero Leonor y Federico estaban más que despiertos escuchándose, viéndose, estaban sentados uno junto al otro en un sillón en la terraza, donde el frio los alcanzaba, cuando Federico se dio cuenta que Leonor estaba temblando la cubió con una manta y la tuvo abrazada mientras seguian hablando de sus vidas, ambos sabían lo que sentían pero el momento era demasiado hermoso como para atreverse a arruinarlo, asi que ninguno dijo nada hasta que decidieron ir a dormir a eso de las 3 de la mañana, pero antes Federico le preguntó a Leonor -cuánto tiempo tienen planeado estar con nosotros?- -según mi madre solo un par de días, nos avisarán si el clima ha mejorado en Alessandría y si el barrio ya no está inundado-- la abrazó fuerte y le dijo - estos van a ser los mejores dos días de mi vida- -y los mios también- ambos sonrieron, él se levantó primero y la ayudó a ponerse de pie, luego le dio un beso en la frente y la acompañó hasta la habitación -qué duermas bien princesa, te quiero- se soltaron de las manos y ambos se fueron a dormir con una sonrisa en su rostro.
--CONTINUARÁ--
1 comentarios:
va pintando bien la Historia, pero pregunto ya tenes la historia o la vas creando en estos momentos ?.
como le diste nombre a los personajes ? en que te basaste.
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