sábado, 21 de junio de 2008

Un Segundo Encuentro

Lo que me asombra es no haber abandonado por completo mis esperanzas, que parecen absurdas e irrealizables. Y, sin embargo, me aferro a ellas a pesar de todo y sigo creyendo en la innata bondad del hombre.
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el dÍa comenzó como cualquier otro, al principio no recordaba ni que tenía que hacer, en un momento la lucidez llegó a su cabeza y comenzó a tener presente toda su vida de nuevo, todo lo que habÍa pasado.
-tengo que levantarme- se dijo.
vio la hora, se detuvo.
-otro rato más- pensó. 
tres minutos después decidió levantarse por fin, se vio al espejo y trató de quitar el aspecto que la noche le habia proporcionado, pero sin ningún éxito, preparó su ropa y se dirigió al baño, mientras el agua caía en su rostro, y recorría su cuerpo de forma natural, sintió que ese día tenía algo diferente, algo iba  a pasar, pero no sabía qué, de pronto recordó
-tenía un viaje programado, tal vez eso era-
salió del baño, encendió su radio, en un momento se encontró bailando frente al espejo con un aspecto muy diferente en su rostro que el que tenia cuando se habia visto la primera vez, se puso su ropa interior
-bastante cómoda- pensó
una blusa roja, muy adecuada a su silueta, una falda que la hizo sentir muy especial. se maquilló como de costumbre y se peinó de la forma habitual, un último vistazo al espejo.
-nada mal- 
tomoó sus cosas y se fué.
tuvo que esperar mucho tiempo para entrar, sus compañeros, lucían igual que siempre.
-que aburrido-se dijo a si misma.
pasaron dos horas, pudo salir a estirarse un poco, de pronto ahi estaba él.
-quería verlo desde hace mucho- pensó
le sonrió. su mirada la recorrió desde los pies hasta la cabeza, dos veces seguidas, hasta que llegaron a sus ojos, ella sonrió más, y apartó la mirada, se acercó.
- ¿has venido solo?-
-yo solo-
-me alegra-
le acarició la espalda, un gesto sin ninguna malicia...
después de un rato llegaron más personas, y luego de una conversación muy trivial los dejaron solos, sin sospechar nada. sus miradas se cruzaron de nuevo.
- estaré adentro- dijo ella
- esta bien- respondió él
no querían delatarse frente a nadie.
todo parecia normal, adentro, él no le quitaba los ojos de encima, y ella lo estaba disfrutando, le encantaba despertar de esa manera la imaginación. nadie parecia darse cuenta de lo que pasaba entre ellos. ella se distrajo por un momento de él, cuando lo buscó ya no estaba
-¿donde habria ido?-
en ese momento sintió una mano en su espalda, una caricia tan irresistible que la hizo estremecer,  ella recogió su cabello lo que dejo descubierta su espalda
-mucho mejor-
sentia como sus dedos trataban de tocar su piel y no la ropa, eso le gustó mucho, al fondo se oia una voz hablando de estimulos y sensaciones nerviosas, a lo cual no le puso mucha atención, lo estaba sintiendo. quería saber si él estaba pensando lo mismo que ella, en el encuentro que tuvieron hace tanto tiempo y nunca pudieron terminar, ese lugar estaría vacío en ese momento, podrian aprovechar.
la manera en la que él la acariciaba transmitía muchas cosas a su cuerpo, sólo él podría hacerla sentir así.
luego de un momento se dio cuenta de la hora.
- el viaje-
la estaban esperando. 
no quería irse sin pasar un momento a solas con él, ideó un plan en unos segundos.
se disculpó, lo volvió a ver tratando de que el entendiera que lo esperaría en aquel lugar, su mirada debió haber estado llena de sentimiento en ese momento por que él pareció entenderlo todo.
ella salió, saludó a las personas que la aguardaban y se disculpó de nuevo, tenía que hacer algo, no tardaría, dejó sus cosas y se apresuró, subió unas cuantas escaleras, el pasillo estaba poco iluminado, como si no hubiera nadie, y el clima hacia sospechar que llovería en cualquier instante.
llegó a la entrada principal, por la puerta de vidrio se dio cuenta que en el salón no habia nadie, la persona que cuidaba el lugar estaba saliendo y a juzgar por la hora no regresaría, tenía tiempo. entró por la puerta de vidrio, pasó unas mesas vacías y se dirigió hacia la otra puerta, la abrió. la habitacion estaba oscura, con el olor peculiar que le decia que nadie habia estado ahí, que estaba esperando por ella, se sentó, oyó unos pasos afuera, era él, la puerta se abrió y se cerró y otro sonido le aseguró que nadie mas iba a entrar ahi mientras ellos estuvieran dentro, ella se levantó, lo vio a los ojos. el sonrió.
-me encanta cuando me hablas con los ojos, pensé que te irías sin despedirte- le dijo, con una voz sueve, como cuidando que nadie mas oyera lo que le decía, a pesar de que estaban solos.
-no lo hubiera soportado- dijo ella, de la misma manera.
en ese momento sus cuerpos se acercaron tanto, como habían deseado hacerlo desde aquel último encuentro, y se dieron un beso aún mas largo que el de aquella vez, las caricias no faltaron, el miedo a ser descubiertos estaba ahí pero no importaba, nada fuera de esa habitación podría afectarlos en ese momento, estaban solos, exactamente como querían estar, ella podía sentirlo por todo su cuerpo, algo que no habia sentido en mucho tiempo, su falda facilitó el juego para él y en un momento sus labios estaban libres y podia sentir los de él recorriéndola, habia llegado hasta ahi sin darse cuenta, ahora no había marcha atrás, en ese momento no existía nada mejor, las preocupaciones desaparecieron y recordó que al levantarse habia sentido que ese día iba  a ser especial
-no era por el viaje después de todo- pensó
en un momento se sintió una brisa húmeda que entraba por las ventanas, estaba lloviendo afuera.
-esto no podria ser más perfecto- volvió a pensar.
volvieron a verse a los ojos luego de un rato y una sonrisa cansada los invadió a ambos, ella lo besó muy fuerte para agradecerle por haberla hecho sentir tan feliz, el la besó con gentileza, la abrazó la tomó por la cintura
-quédate más tiempo- dijo.
-no quiero irme- respondió ella.
otro beso, más caricias, él quiso seguir, terminar lo que había comenzado, ella siguió el juego por un momento pero recordó que tenía que irse, lo besó de nuevo.
-me encantó-
otro beso, él no la quería dejar ir.
-tengo que irme, y me imagino que a ti también te esperan- dijo ella
-si, pero nunca es lo mismo- respondió él. ella sonrió de nuevo.
-me alegro por eso- dijo.
se despidió, abrió la puerta y vio que no habia nadie afuera, volvió a cerrar, otro beso.
-está lloviendo, trata de no mojarte mucho-
él la miró tiernamente.
-tu también- dijo.
-eso no lo pude evitar-ambos sonrieron.
-estaré pensando en ti- dijo él.
-igual yo- ella respondió.
salieron de la misma forma en la que habian entrado, ella caminó rápidamente hasta donde la estaban esperando, llegó y se disculpó por la demora. luego lo vió pasar por el mismo camino donde ella había corrido hace unos momentos, se miraron furtivamente, nadie lo notó, él tomó otra dirección, desapareció. 
el viaje se canceló, la lluvia lo habia arruinado todo, después de haberle concedido un momento muy íntimo en aquella habitación. cambio de planes.
el día transcurrió, normal, ella pasó la tarde con unos amigos pero de repente el recuerdo de aquel encuentro regresaba a su mente, lo que hacía que su mirada se tornara diferente, aunque no parecía delatarla. 
en la noche, en sus sueños, ella estaba de regreso en aquella habitación y todo sucedía exactamente como había pasado.
no había nada que cambiar.
había sido perfecto.